Ganadores categoría ‘Divulgar en pandemia’

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PREMIO

DIVULGAR EN PANDEMIA

«Magapor siempre se ha apoyado en la I+D+i como uno de sus pilares y consideramos de especial importancia el apoyo que HERALDO realiza a los investigadores de nuestra tierra con estos Premios Tercer Milenio. Este tipo de reconocimientos sirven para dar visibilidad, apoyo y una enorme motivación para continuar estas labores de investigación que enriquecen enormemente el tejido empresarial de nuestra comunidad, y más en estos complicados momentos. Las ediciones anteriores y esta edición especial, nos hacen ser más conscientes de la importancia de la investigación en todos los campos y fomentar su divulgación para mejorar nuestras empresas y nuestra sociedad. Debemos fomentar la investigación y el desarrollo de nuevos productos y procesos, ya no solo en los sectores más tecnológicos, sino en todos. Partiendo desde el sector primario, mejorando los procesos, por pequeños que parezcan. Innovar y adaptarse. Que no nos asuste el cambio. Para nosotros es un orgullo participar en la entrega de este premio. Orgullosos de celebrar la investigación y el desarrollo. Queremos dar la enhorabuena por supuesto a todos los premiados, pero también a todas las personas que trabajan en investigación y a los que deciden apoyarla».
José Carlos Elorri, departamento de Marketing de Magapor.
www.magapor.com

Nacho de Blas: «Es importante tomar todas las medidas y hacerlas bien, no solo por evitar la multa»

Para Nacho de Blas, epidemiólogo veterinario y profesor de la Universidad de Zaragoza, recibir el premio Magapor ‘Divulgar en pandemia’ es un orgullo, «porque en Aragón somos poco dados a reconocer el trabajo en nuestra propia región, y por compartirlo con quien lo comparto –el investigador José Luis Jiménez Palacios–. Es algo que no me esperaba y que desde luego me anima a seguir divulgando», confiesa.
Su tarea divulgativa comenzó en las aulas, cuando todos los días, con sus alumnos de veterinaria, dedicaba unos minutos a charlar sobre la situación del coronavirus. «Esto fue en febrero, cuando el foco del virus estaba en China y en el resto del mundo estábamos pendientes de ver cómo evolucionaba todo», explica. Empezó a recopilar datos y crear gráficas, e hizo un grupo de Whatsapp con sus amigos para compartirlo, donde criticaba también la falta de información y el uso incorrecto de la terminología. El grupo creció y se convirtió en una lista de distribución, con la que hizo llegar la información a más gente, además de colgar todo en su página web. A ello se suma su colaboración con HERALDO DE ARAGÓN en la sección ‘Lo que la curva nos cuenta’, que durante los 67 días de confinamiento sirvió de retrato de cómo evolucionaba la enfermedad.
«La divulgación científica es muy importante: la ciencia evoluciona y en ocasiones hay resultados contradictorios, algo que puede hacer mucho daño si se malinterpreta o se utiliza para inventar cosas», reflexiona. «Hay que ser muy críticos con lo que se publica, la tarea del divulgador es contrastar la información y no utilizarla para otros intereses, como ha ocurrido con cuestiones como el remdesivir o la hidroxicloroquina, o los falsos tratamientos, como el dióxido de cloro. Primero porque en muchos casos son perjudiciales, y segundo porque proporcionan una falsa sensación de seguridad que conlleva una mayor exposición al virus», añade.
Como epidemiólogo, señala que se debe asumir que se trata de un virus que se comporta de forma estacional, y que así será hasta que sea endémica: «Para que la enfermedad alcance un equilibrio –como puede tener la gripe hoy en día–,hace falta que las personas desarrollen una inmunidad y eso se consigue a lo largo de los años», explica. «Es muy interesante todo el esfuerzo que se está invirtiendo en la vacuna, tanto por parte de los equipos científicos especializados en coronavirus como los que se han sumado al carro, pero hacen falta unos plazos razonables para dar con la más efectiva. En veterinaria sabemos que los coronavirus no son tarea sencilla, por eso es importante tomar todas las medidas y hacerlas todas bien, no solo por evitar la multa».

José Luis Jiménez Palacios: «Si hubierámos explicado cómo se propaga el virus, se habría reducido la transmisión»

El pasado mes de abril, el investigador zaragozano José Luis Jiménez Palacios, que desarrolla su actividad en la Universidad de Colorado (Estados Unidos), analizó el contagio de covid-19 de 52 personas en un coro de Estados Unidos y descubrió que el aire compartido era la única manera de explicar que se hubieran producido tantos casos. Desde su grupo de investigación invirtieron entonces sus esfuerzos en comunicar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el riesgo de la transmisión por aerosoles. De hecho, fue uno de los 36 científicos –y de los 239 firmantes– que participó en la redacción de la carta que urgía a la OMS a reconocer que el coronavirus se transmite por vía aérea y no solo por gotas o superficies.
Ante las reticencias de la institución internacional, este investigador se animó a comenzar con la divulgación científica, tarea que le ha valido para ser reconocido en la categoría ‘Divulgar en pandemia’ de estos Premios Tercer Milenio. «La ciencia es muy compleja y es muy importante explicársela a la sociedad, que al fin y al cabo es la que paga la investigación a través de impuestos. Yo no había hecho mucha y pensaba que no se me daba bien, pero cuando la OMS se cerró en banda con este tema, en el grupo de científicos nos dimos cuenta que no nos quedaba otro remedio que comunicar la realidad directamente con la población a través de los medios de comunicación y las redes sociales. Para mi sorpresa, no se me da tan mal como pensaba», explica el investigador.
Dicha labor comunicativa se ha centrado en explicar los llamados aerosoles, «bolitas de saliva o fluido respiratorio que salen de nosotros al respirar, hablar, toser o estornudar, del mismo material que las gotas pero mucho más pequeñas, que en vez de caer al suelo se quedan flotando en el aire e infectan por inhalación, al respirarlos», detalla.
Como voz experta, señala que las medidas de prevención más importantes son gratis: hacer lo que se pueda al aire libre, ajustarse bien las mascarillas sin dejar ningún hueco y abrir las ventanas. «Si le hubiéramos explicado antes a la población que se propaga como el humo y hubiéramos tomado medidas para controlarlo de manera inteligente, se hubiera podido reducir mucho la transmisión», explica, incidiendo en la importancia de la ventilación. «Además de reducir el tiempo y la densidad de la gente, hay que ventilar abriendo las ventanas, medir el CO² y mantenerlo siempre por debajo de 700 ppm. Si no se puede ventilar, entonces hay que filtrar, con filtros HEPA portátiles, o con filtros baratos de ventilador, como ha demostrado el catedrático de la ENIA de Zaragoza Javier Ballester», añade.
Tras recibir el premio, Jiménez Palacios se siente agradecido, aunque confiesa que no esperaba ningún reconocimiento: «Hago esto por un imperativo de salud y no por reconocimiento. Solo espero que esto nos ayude a llegar a más personas y que nos podamos proteger mejor de un otoño e invierno que pinta complicado», concluye.